El primer contacto con la cocina

Saben? Últimamente he tratado de ir muy atrás en mis recuerdos para encontrar una imagen que sé que está por ahí, en algún lugar. El primer contacto con la cocina es algo que muchos habrán tenido con sus familias, otros quizás con amigos, pero muchas veces es difícil estar por completo seguro de esa primera experiencia. Yo recuerdo muy bien ayudar a mi papá a descamar los pescados en esa pequeña cocina con azulejos blancos en el pueblo, el barrio donde mis mejores recuerdos fueron creados corriendo con amigos y jugando bote tarro.

En esa cocina, mis papás, mi hermana pequeña y yo dábamos rienda suelta a la glotonería; y sí, lo llamo así porque en esa época todos en la familia sufríamos un leve desfase de peso. Y es que esas tardes desgranando maíz en el comedor para preparar gloriosas torticas de maíz fritas o arepas de chócolo, eran el mise en place ejemplar de próximos manjares bien surtidos; y no hablo de las sosas arepas de chócolo que venden ahora, no; recuerdo muy bien el sabor de las verdaderas, la textura de algunos granos sin moler por completo que explotaban jugosos en la boca, ese olor de maíz fresco en el molino es inolvidable.

La palabra gourmet la conocí mucho después, cuando disfrutaba de programas de cocina en las vacaciones, pero sé con certeza que mi mamá siempre fue gourmet, mi papá también: él compraba libros de cocina y siempre había recetas que sin pensarlo mucho como niño, estaban un paso más allá en sabor y elaboración.

Con los años, los sabores de mi infancia no se quedaron allí, en mi familia hay preparaciones de las que ninguno se cansa: pollo picante, torta de pan, tortilla española, etc., por mencionar algunos. El punto es que mi encanto por la cocina surgió mucho antes de que pasara por mi mente estudiar gastronomía,los vinos llegaron primero, no sé bien en qué momento quise realizar ese curso de vinos, pero la experimentación consciente de los sentidos, el placer de transformar una sensación en palabras estaba viva en mí desde hace años, ese fue el primer indicio.

Cuando estudias cocina y ya tienes una pasión previa por entender lo que pasa en la lengua, en la nariz, en la cabeza con uno u otro sabor, explota en el ser algo mucho más grande que solo ir a clase, es un embeleso por la artesanía y manipulación de ingredientes, que pueden crear constantemente cosas nuevas.
¿Que recuerdos tienes que te hayan acercado con la comida? Cuentanos.

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